Historia

Historia de Portugal: Explorando las Raíces del Pasado

Viajar por Portugal es recorrer un país donde la historia no está escondida. Está a la vista, se pisa, se toca y, muchas veces, incluso se duerme en ella. Desde monumentos prehistóricos perdidos en mitad del campo hasta barrios enteros que nacieron en la Edad Media, este es un destino ideal para quienes disfrutan entendiendo los lugares que visitan… sin necesidad de ser expertos.

Y es que Portugal no es solo playas bonitas y buen vino (aunque eso ayuda 😏). Es un país que ha vivido mil vidas en una sola, y recorrerlo es como pasar las páginas de un libro apasionante, pero con la mejor comida y vistas épicas.

Aquí cada época histórica ha dejado huella, y lo mejor es que esas huellas siguen muy vivas. Desde los primeros asentamientos humanos hasta convertirse en una potencia marítima que conectó continentes, Portugal ha sabido reinventarse una y otra vez. Castillos, ciudades medievales, fiestas históricas y tradiciones que se mantienen intactas hacen que el pasado no sea algo que se observa desde lejos, sino algo que se experimenta en primera persona.

Lo mejor de todo es que no hace falta saber fechas ni nombres complicados: basta con saber dónde mirar… y dejarse llevar.

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Los primeros pasos: cuando todo empezó

Mucho antes de que existiera Portugal como país, este territorio ya estaba habitado por comunidades humanas que vivían en contacto directo con la naturaleza. Eran tiempos sin fronteras, sin ciudades y sin reyes, pero con una relación muy fuerte con la tierra, el cielo y el paso de las estaciones.

Uno de los lugares que mejor representa esta etapa es el Cromeleque dos Almendres, cerca de Évora, es un impresionante conjunto de menhires levantados hace más de 7.000 años, considerado uno de los complejos megalíticos más antiguos de Europa.

También destaca Anta Grande do Zambujeiro, uno de los dólmenes más grandes de la península, y decenas de monumentos prehistóricos repartidos por el Alentejo y el norte del país. Son lugares tranquilos, poco masificados, perfectos para viajeros que buscan profundizar en la historia.

Después llegarían los celtas y los íberos, y más tarde los romanos, que cambiarían el territorio para siempre. De ellos quedan calzadas, puentes y una forma de organizar el espacio que todavía hoy se percibe en muchos pueblos y ciudades.

Portugal empieza aquí: mucho antes de llamarse Portugal.

Cromeleque dos Almendres

Cuando llegaron los romanos: carreteras, ciudades y un país que empieza a tomar forma

La llegada de los romanos fue un antes y un después para el territorio que hoy es Portugal. No vinieron solo a conquistar, vinieron a organizar la vida: construyeron ciudades, carreteras, puentes y sistemas de comercio que marcarían el país durante siglos.

Uno de los lugares donde mejor se entiende esta etapa es Conímbriga, cerca de Coímbra. Es uno de los yacimientos romanos mejor conservados de la península, con casas, mosaicos y calles que te permiten imaginar cómo era la vida hace casi 2.000 años.

Otro ejemplo impresionante es el Puente Romano de Ponte de Lima, considerado el puente romano más antiguo de Portugal. Cruza el río Lima y sigue en uso hoy en día. Literalmente, seguimos cruzando Portugal sobre cimientos romanos.

Tras la caída de Roma: visigodos, musulmanes y una mezcla que dejó huella para siempre

Cuando el Imperio Romano cae, el territorio entra en una etapa de transición. Primero llegan los visigodos y, a partir del siglo VIII, los musulmanes, que ocupan gran parte del sur del país durante varios siglos.

Esta etapa dejó una huella profunda y muy visible. Un lugar clave para entenderla es Silves, en el Algarve. Su castillo es uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar islámica en Portugal y domina toda la región.

Otro sitio fascinante es Mértola, donde una antigua mezquita fue convertida en iglesia, reflejando perfectamente la superposición de culturas. Calles estrechas, patios interiores y trazados irregulares que todavía hoy definen muchos barrios históricos portugueses.

El nacimiento del Reino de Portugal: castillos, batallas y una identidad propia

En el siglo XII, Portugal se convierte en uno de los reinos más antiguos de Europa. Aquí nace una identidad fuerte, independiente y muy ligada al territorio.

El lugar más simbólico de este momento es Guimarães, conocida como la cuna de Portugal. Su castillo es un icono nacional y representa el inicio del país como reino independiente.

A partir de aquí, el paisaje se llena de fortalezas defensivas como Óbidos o Leiria, construidas para proteger fronteras y consolidar el poder del nuevo reino.

La Edad Media: cuando la vida transcurría dentro de murallas

Con el reino ya asentado, Portugal vive una larga etapa medieval marcada por villas amuralladas, monasterios y caminos comerciales. La vida giraba alrededor de la comunidad, la agricultura y la defensa.

Pueblos como Monsaraz, Marvão o Sortelha parecen detenidos en el tiempo. Caminar por ellos es viajar sin filtros a otro siglo.

La Era de los Descubrimientos: cuando Portugal se lanzó al océano y cambió el mundo

Entre los siglos XV y XVI, Portugal protagoniza uno de los capítulos más épicos de la historia mundial. Desde aquí partieron navegantes que conectaron Europa con África, Asia y América, cambiando el comercio y la cultura global.

El epicentro de esta era es Lisboa, especialmente Belém, donde destacan el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém. Otro punto clave es Sagres, junto al Cabo de São Vicente, durante siglos considerado el fin del mundo conocido.

Del imperio al desafío: crisis, terremotos y la capacidad de volver a empezar

Tras el esplendor, llega el declive. Mantener un imperio global no fue fácil y Portugal entra en una etapa de dificultades económicas y políticas.
El momento más duro llega en 1755, cuando un terremoto destruye gran parte de Lisboa. De la tragedia nace la Baixa Pombalina, uno de los primeros ejemplos de urbanismo moderno en Europa, símbolo de la capacidad portuguesa para reinventarse.

El siglo XX: dictadura, Revolución de los Claveles y el Portugal moderno 🌹🇵🇹

Durante gran parte del siglo XX, Portugal vivió bajo una dictadura que frenó su desarrollo. Todo cambió en 1974 con la Revolución de los Claveles, un levantamiento pacífico que devolvió la democracia al país.
Desde entonces, Portugal ha evolucionado hacia un país moderno, abierto y europeo, sin perder su esencia. Hoy combina tradición, innovación y una calidad de vida que atrae a viajeros de todo el mundo.

Ciudades históricas de Portugal (sí, de las que te hacen sacar el móvil cada 2 minutos)

Una de las grandes ventajas de viajar por Portugal es que la historia aquí no se hace pesada. No necesitas coche para recorrer medio país ni horas de explicación: en pocos kilómetros pasas de castillos medievales a ruinas romanas, de universidades centenarias a murallas que parecen de película.

Y lo mejor: casi todo se recorre caminando, sin prisas, con buen café cerca y vistas que se te quedan grabadas.

Guimarães es donde todo empieza. Literalmente. Aquí nace Portugal como país. Pasear por su castillo y su casco histórico es sentir ese “aquí pasó algo importante”, aunque no sepas exactamente qué. Y no pasa nada: se entiende igual.

Évora te enseña que Portugal tiene muchas capas. Romanos, Edad Media, Renacimiento… todo junto y sin lío. Es de esas ciudades donde das dos pasos y cambias de época sin darte cuenta.

Óbidos es el Portugal medieval en versión cuento. Murallas, calles estrechas y sensación de estar dentro de una fortaleza viva. Aquí entiendes cómo se protegía el territorio y cómo se vivía cuando todo pasaba dentro de las murallas.

Coímbra es la parte más intelectual del viaje. Su universidad explica ese momento en el que Portugal apuesta por el conocimiento, la cultura y la educación. Historia, sí, pero con ambiente joven y mucha vida.

Oporto se te queda dentro. Es antigua, auténtica y muy real. Te cuenta el Portugal trabajador y comercial. El río, los barrios antiguos y su carácter fuerte hablan de un país que creció a base de esfuerzo, comercio y mirar hacia fuera sin perder su esencia.

Braga representa la raíz espiritual. Iglesias, tradiciones y una forma de vivir la religión muy integrada en la ciudad. Aquí se entiende el peso que tuvo la fe durante siglos en Portugal.

Lisboa lo junta todo. Orígenes antiguos, Edad Media y el gran salto al mundo con los Descubrimientos. Si solo pudieras visitar una ciudad para entender Portugal, probablemente sería esta.

Viana do Castelo refleja ese Portugal marítimo del norte, más tranquilo, muy ligado al mar y al comercio. Menos famosa, pero clave para entender la historia naval del país.

Faro muestra la mezcla del sur. Romanos, árabes y una identidad muy propia que todavía se nota en sus murallas y en la forma de vivir la ciudad.

Sintra es el lado más romántico y elegante. Palacios, jardines y naturaleza explican cómo la realeza y la nobleza entendían el poder… rodeados de belleza.

Y para terminar, Aveiro pone el broche final con el Portugal más cotidiano: canales, comercio local y tradición marinera mezclados con vida actual.

Recorrer estas ciudades es recorrer la historia de Portugal sin esfuerzo, sin teoría y sin darte cuenta.

👉 Mi consejo: no intentes memorizar nada. Camina, mira alrededor y deja que el país te lo cuente solo.
Porque aquí la historia no se estudia… se vive mientras viajas 😉

Fiestas Históricas en Portugal

Portugal no solo conserva su historia… la recrea en forma de fiesta. Y esto es de lo mejor del país. Durante todo el año, pueblos y ciudades se transforman con trajes medievales, mercados, música, comida tradicional y un ambientazo que engancha incluso a los que “no son muy de historia”.
Aquí no vienes a mirar desde fuera. Vienes a comer, brindar, pasear entre murallas y sentir que has viajado en el tiempo, pero con cerveza fría y buen rollo.

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Un plan perfecto para viajar diferente

Si te gusta viajar con ambiente, las fiestas históricas son una excusa perfecta para descubrir Portugal de otra manera. Organizas la escapada alrededor del evento, conoces el pueblo o la ciudad con otro ritmo y te llevas una experiencia mucho más especial que una visita normal.

👉 Consejo: si viajas coincidiendo con alguna fiesta, reserva alojamiento con antelación, porque cuando hay celebración… se llena todo 😉

Historia + fiesta = combo ganador

Las fiestas históricas son una de las mejores formas de entender Portugal sin aburrirte. Aprendes sin darte cuenta, te lo pasas bien y conectas con la gente local de forma natural.

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